Conquisté America en Marin 014 .
Noches duras , amaneceres difíciles
Conquisté America en Marin 014 .
Noches duras , amaneceres difíciles
Habían códigos que no podía romper, no por absurdas lealtades, simplemente quería que todos aprendieran lecciones a su propio ritmo.
Hablamos con Catalina sobre libros, mientras la tercera cerveza me tienta a decirle que su novio es un imbecil jajajajja
Yo también lo soy, pero por lo menos honesto al respecto
Infielmente tuyo,
Javier
Ella lo mencionó una vez, sí la ultima rubia que conocí en Santiago de Chile.
– Todo lo que escribes, todo lo de tu vida parece una tragedia
– Lo es cariño – Comenté abstraído de la escena y recordando mis últimas publicaciones.
Todo es tragedia en la vida de escritor.
Y de pronto tenía 3 trabajos y muchas responsabilidades.
Había algún tiempo para dormir?
Viviendo
Volvía a sentir esa sensación de irme a golpes con el primer sujeto que se me cruzara, sin ánimos de defenderme. Solo quedar agonizando completamente desprotegido a merced de las probabilidades
Abunda la mala locura …
Había olvidado esa sensación: conducir al oeste, el sunset de colores carmesí, el viento en el rostro, yo solo conduzco relajado con la mirada fija mientras la luna es testigo de toda la escena.
Y estoy en algún lugar de Santiago abriendo capítulos de mi niñez, escenas violentas, otros capítulos de locura y amor.
Hay una sensación en el aire, exquisita por decirlo de alguna manera.
Por que un hombre tendría el afán de destruirlo todo una y otra vez ?
Infielmente tuyo,
Javier
Nos habíamos prometido una historia después de cada visita al bar.
No solo se trataba de buen sexo en hoteles y jugarretas de piernas bajo la mesa.
Era sobre mucho espíritu, mucho amor y mucho dolor.
Podría cerrar los ojos y despertar en cualquier lugar y miraría al cielo como quien lo ha experimentado todo.
Las rubias adornan el lugar y yo voy perdiendo la cabeza, unos cuantos miles de dólares y estoy seguro que otra nueva resaca me enviaría directo a la casa de la locura.
Querida: es tiempo de alguna señal, me pregunto si te dedicaste a ser feliz, por que de verdad te lo merecías, alejada del caos, de las niñerías , de los absurdos.
Tal vez lo único que me podría sacar de este estado tan adormecido y extraño.
Tal vez lo único que me aterra.
Voy siguiendo a la luna
Infielmente tuyo,
Javier
Como se logra estar sobre el juego de las masas, a la altura de los genios.
Cómo se marca esa línea tan precisa y logro posicionarme en esa atmósfera tan diferentes, como una maniobra no forzada, como un talento inherente, tan natural que encandila.
Cómo se logra el jacque mate en la batalla contra las probabilidades.
Yo no lo sé .
Tal vez algunas noches
Infielmente tuyo,
Javier
Mientras suena de fondo algo de Dido,
las viejas canciones se asoman despacio, como perfectos criminales, como perfectas pistolas cargadas.
Ironias,
Estoy en la habitación de algún hotel de la maldita ciudad,
recuerdas esos dias en que tenias que buscar por comida en los basureros,
todo eran sobras.
No soy quien deja la habitación esta noche,
y no tengo el coraje suficiente para invitarte a dormir.
Seria una excelente noche para planear otro suicidio,
seria una buena noche para embriagarme en poesía.
Una caja de condones adorna la habitación,
mi motocicleta estacionada en el subterráneo del edificio.
Un par de aros sobre el escritorio,
la mirada perdida.
Ironias.
Infielmente tuyo,
Javier
No hay escape de la gravedad.
Aspectos de la genetica como jaulas de esclavitud.
He conocido mujeres guapísimas,
tanto como para alucinar.
He conocido mujeres locas,
asesinas, mentirosas.
Pero sobre todo locas.
La humanidad ya no se mira a los ojos,
no vibran las almas,
carencia de espíritu.
Hoy creo menos en dios,
que en la salvación de la humanidad.
Hoy vivo sin prudencia,
solo en desacatos.
Una vez que se cruza la linea de la linea,
Una vez que se comete el primer crimen,
luego del primer pecado.
Se hace imposible una vuelta atrás.
Sigo pujando a las probabilidades,
realidad insatisfactoria.
Mientras al otro lado de la calle los Judios transitan de la mano junto a sus hijos,
tal vez más felices que yo, más culpables que yo.
Infielmente tuyo,
Javier