Vi a la policia y giré radicalmente en sentido opuesto, sin mirar atrás. Tal como un reflejo, como lo hacia con la mayoría de las personas.
Me pasé la noche leyendo viejos emails. 5, 6 y 7 años atrás. Increíbles nuestros ir y venir. En ternuras y amores absolutos, como así también lo cortante y filoso de la distancia, la apatía y el rencor.
Perdido en frases tan dulces, como todas aquellas nuestras primeras veces.
De pronto encendí la música y la realidad pareció suficiente, cómo si hubiese respirado un nuevo aire.
Pasaba la idea por mi cabeza de que llevaba un par de semanas sin perderme en el sexo de nadie y ya no sentía esa locura tremenda por ir y perderme.
Solo pasaban por mi mente ciertas ideas de tranquilidad, aire tibio de primavera, una buena mujer con quien conversar hasta el amanecer, un poco de complicidad, un poco de ternura.
Si pudiera realmente gobernar mi cabeza, tal vez una parte de mi cerebro, sería extraordinario. Si lograra ser uno con todos mis demonios cualquier reino insurrecto estaría bajo mi amparo.
La verdad el real arte consistía salir de un jaque mate con una pistola cargada en tu cabeza mientras suena la música clásica a todo volumen en tu habitación.
Yo sabia sido encandilado, cómo se encandila a un niño de 4 años con un dulce colorido. Incluso cuando había prometido pasar de esa naturaleza tan niña, espontánea y artista.
Pero si dios mirara bajo ese vestido como lo pude ver yo, estaría listo para cometer cualquier delito.
¿No había problema en dedicar viejas canciones a nuevos amores verdad?.
Irónicamente sentada a mi derecha, más personalidad de la que acostumbramos en lo cotidiano, destaca en lo extrovertida y espontánea.
Lo puedes conseguir todo por que no te importa nada, tal vez tanto como a mi.
Ella está loca y baila, mientras yo observo y daría lo que no queda de mi alma por un par de horas en la habitación donde otros deben saciar sus fantasías.
Mientras llega un mensaje a mi teléfono, es J, quien un par de meses atrás exclamó: «No quiero saber más de ti». ¿Me quiere en su casa, habré sido lo suficientemente hijo de puta?
«Querida, encuentra lo que amas y deja que te mate. Deja que consuma de ti tu todo. Deja que se adhiera a tu espalda y te agobie hasta la eventual nada. Deja que te mate, y deja que devore tus restos. Porque de todas las cosas que te matarán, lenta o rápidamente, es mucho mejor ser asesinado por un amante.»
Recuerdo perfecto el sonido del afilado cuchillo contra mis venas, escalofríos de tal sanguinaria hazaña.
La humanidad está totalmente desprovista de ello, solo escucho el sonido de un motor y en algún espacio de mi mala memoria el rugido del océano cuando existía la libertad.