Llevaba semanas sin contestar mi teléfono y sin contestar ningún puto mensaje. Me gasté lo último que quedaba en la cuenta y antes de saltar al vacío me pides un consejo.
Extraña puta vida,
Extraña broma cósmica ,
Javier
Llevaba semanas sin contestar mi teléfono y sin contestar ningún puto mensaje. Me gasté lo último que quedaba en la cuenta y antes de saltar al vacío me pides un consejo.
Extraña puta vida,
Extraña broma cósmica ,
Javier
Mencionaste: – Los dos tenemos «ángel» y lo sabemos muy bien.
Yo comenté: – Aprovechate de ello, no te sientas culpable. Podemos seducir a todo el mundo. Ojo no se trata de aprovecharse, pero si usar ciertos dones cuando es necesario.
Recuerdo que te invité a caminar por ahí. Tu siempre falta de tiempo, hasta que conseguí una cuota de atención. Nos recuerdo a los dos tirados en el suelo, iniciativa tuya claro y declaraste: «deberían todos poder ver desde este lugar, es la mejor vista a la montaña».
Descubrí en ese momento a una niña que creció viendo mundo, a una pequeña rodeada de historias y anécdotas.
Yo muy débil de piel, pensando en que momento abalanzarme. Por primera vez en la vida goberné el impulso, ahora que lo pienso debió ser la ternura, la atmosfera. Hasta ese momento y hasta ahora me conformo con haberte conocido de verdad, en sus estados más depresivos, mas vulnerables. Me quedo con una sensación de satisfacción de haberte llenado de coraje y decirte que te mereces todo lo que te estás pasando, que eres extraordinaria y que el mundo está a tu pies.
Me quedo al mismo tiempo con una sensación agridulce. No soy de justificarme, no soy una persona que carga arrepentimientos. Pero mi error fue ser yo mismo, una persona que nada le importa, pero noble de corazón, debil en acción.
Imagino todas las escenas de nuestro re encuentro, yo siendo el mismo desubicado e impertinente de siempre y tu llena de nervios, encerrada en la habitación 104
«me gustaría que estuvieras aquí» – dijiste alguna vez.
Ahora soy yo el que dice, me gustaría solo un abrazo, sin explicaciones. Como aquel día que conseguiste tu nuevo puesto.
Encuentrame en la poesía,
Encuentrame en lo improbable,
Encuéntrame en el bar perdiendome ante cualquier insinuación.
Una especie de cariño paternal,
Javier
Si, fue una broma macabra encontrarnos después de cinco años. Ambos estancados por una mujer del pasado, ambos aún ahogándonos en la misma mierda.
Fue un abrazo maravilloso y sincero, sin ninguna careta, solo exponiendo nuestras cicatrices y relatando cómo había sido posible llegar hasta el día de hoy.
Un poco de suerte y personas que han dejado huellas en el camino, concluimos.
Como mierda resultamos tan dañados, cómo mierda desperdiciamos tanto nuestras vidas.
Nos miramos con esa furia que quizás sólo pocos entenderán y nos dijimos a la cara, somos unas grandes personas, merecemos algo mejor.
Y aquí vamos otra vez ,
Otra oportunidad para que todo valga la pena,
Otra oportunidad para ser fantástico
Javier
Perdí el número de sobredosis,
perdí el número de llamadas de atención,
juegos de la inmadurez.
Perdí la cuenta de las patéticas veces presentandome a tu puerta,
de justificar lo injustificable.
Existirá un máximo de empleos que perderé?
alguna cuota de amigos,
muchos que juraron la vida.
Existirá una dosis suficiente de oportunidades,
de rechazo,
incluso de culpa.
Placer, incluso de placer.
No hay reglas,
solo el inevitable final.
Aprovechate de eso
Javier
Llegó con dos horas de retraso, parecían siglos que no probaba un poco de carne humana. Yo, yo que me prostituí de habitación en habitación tantas veces que tuve que comencé a perder la cuenta después de la numero cuatrocientos y algo.
Llegó con dos horas de retraso y yo ya estaba un poco impaciente, paranoico.
Sacó un cigarrillo, lo fumo mientras yo solo pensaba en observar cada detalle para escribir. Me das confianza, dijo ella.
Le pedí que se fuera y le pagué el doble. Me quede en cama todo el día.
Sentimientos maternalistas cuando yo pensaba en asesinarla.
Que extraña las circunstancias ,
Javier
Me contó historias de perras borrachas y caóticas . Yo se mucho de ellas. Pero yo nunca amenacé con la Policía.
No necesito más de esta mierda le dije mirando el fajo infinito de billetes sobre la mesa de vidrio que habíamos roto la noche anterior.
El infierno nos quedó cortos,
He pagado una nueva multa de tránsito
Javier
fue la primera vez que comencé a escuchar voces,
siempre he sido un poquito paranoico,
pero esta vez no fue ese descontrol cotidiano de impulso,
esta vez no fue ese diablillo a mi izquierda.
Hoy fue distinto,
hoy pareció más a aquello que llaman esquizofrenia,
pareció más a aquellos episodios heredados de mi madre.
Nada muy macabro,
nada que ver con la muerte,
nada que ver con hace daño,
sino que aquello de perderse,
de perderse en la poesía .
desintegrar la locura;
y arriesgarlo todo en el camino;
Javier
No había escuchado su voz desde hacía ya un par de años. Me sentí tan solo hoy que le pedí que me escuchara.
Me sentí tan en la mierda que tuve que usar el recurso que tenía prohibido, pedirle un poco de amistad.
Nadie podría entender cómo ella será siempre un cable a tierra para mi, nadie comprenderá jamás que no soy bueno entendiendo razones. Será siempre ese impulso el que dictaminará el camino.
Hay muchas cosas que no necesito preguntar, pero todo me importa cuando se trata de ustedes.
Doblaste a la izquierda verdad ? No te espantes cariño, que no estoy observando desde la ventana.
Javier
Era más químicos que sangre aquella noche, había esnifado lo suficiente para tumbar a un caballo, no había cerrado un ojo en una semana.
Sentí una baliza, supe desde un principio que debía detenerme, pero se mezclaron demasiadas cosas: rebeldía, locura, y aquella necesidad constante de adrenalina.
Tomé cada curva casi como si fuese un profesional del asunto, pude entender todas las vías de escape, pero vino una revelación: todo el daño que podría hacer.
Me acorralaron y me apuntaron, sonreí y pedí perdón.
Tengo una facilidad con las palabras, tengo un carisma que muchas veces soborna a cualquier juez.
No debería tentar tanto a la suerte,
Somos los desplazados de la sociedad
Javier