Estilo

Para mi no había nada mas seductor que el estilo que tenían algunas personas, había una diferencia en ellas, que salen de la norma, en sus maneras de respirar, de interactuar con el resto, incluso en sus ropas. Es como si vivieran en otra dimensión y tuvieran su mundillo secreto. La forma casi angelical de acariciar su cabello,  abrocharse los cordones de los zapatos o hasta  pensar.

Para mi era algo realmente atractivo, muy similar a lo seductor de los gatos.

No me puedo regir por la norma 

Me he conducido al ritmo de la música , casi de la manera en que lo haría un adicto, en los juegos de seducción ,  la escritura y los amaneceres en el gimnasio. Seguramente mi cuerpo y mi cerebro con sobredosis de amor. Me exigo como lo debería haber hecho siempre, me desprendo de mis prejuicios y mas profundos miedos.

No soy una persona común, simplemente no encajo en la norma y ellos lo empiezan a entender. 

Recorrería el mismo camino si era necesario para crecer tanto como he crecido. 
Javier 

El abrazo de papá

Regla definitiva para el escritor: “No debo dejar decantar la emoción”

Sabia que tenia esta conversación, de la que había escapado ya por un par de semanas. El chico suicida ya buscaba unos billetes en el bolsillo para comprar algo de coraje liquido. Seguramente hubiese elegido wiskey, que me ponía loco en muy poco tiempo. Acto seguido me hubiese puesto los audífonos y me hubiese refugiado en algo de rock and roll. Hubiese llegado a la casa de mi padre vuelto una furia, vomitando palabras que realmente no quiero decir, sentimientos en gran medida distorsionados . Hubiésemos tenido la gran discusión de nuestras vidas, incluso teniendo puntos de vistas realmente similares.

Pues no hubo wiskey, una pequeñita dosis de rock and roll si, hubo mucho miedo, algo de pánico. Realmente hubo cariño y palabras dulces en esta conversación. Me armé de valor y enfrente la situación como un hombre:

“Papá, La amo y quiero que lo sepas”.

El me ha sorprendido con un abrazo y me doy cuenta de que estoy lleno de prejuicios y miedos.

Ha sido un día realmente recordable.

 

Javier

No ha sido tarde para mi.

Mis ojos y  la torpeza de mis movimientos me delatan. Había dormido tal vez 2 horas la ultima noche. Esta vez no precisamente por pensamientos angustiosos o propios del chico suicida, quien últimamente ha estado lejos, bastante lejos como para tener una pizca de fuerza. Hay una energía, única que había experimentado antes, exactamente la misma sensación de cuando estábamos mas juntos que siempre, cuando la gente se maravillaba de nosotros, donde irradiábamos una energía tan especial. Le llamábamos amor y aun lo hacemos. Aun no sabemos muy claro que sucederá con nosotros, pero hemos construido algo tan fuera de serie, algo que transciende espacio-tiempo, aquello que acepta mis peores equivocaciones y celebra mis triunfos. Aquello me exige, me hace madurar y hacerme cargo de mis decisiones.

No soy el mismo de hace un par de meses, no soy el mismo que llego ha este lugar, fingiendo mil cosas, creyendo que otra vez haría de las suyas, de sus juegos de mente. Al mismo tiempo lo soy y eso me mantiene alerta, un golpe a la humildad único. Una lección que no se me podría haber dado de ninguna otra forma. No me siento muy orgulloso de haber puesto mi vida en riesgo tantas veces, de una manera egoísta, haciéndome daño principalmente a mi y sin querer, involucrando a terceros. He sido la mayor parte del tiempo un cobarde, jugando a ser un niño mimado soberbio e indolente, justificándome en mis buenas intenciones, eso no me ha permitido crecer.

Llegue a convencerme de que las noches tras las rejas, las palizas, el sexo sin sentido, el loquero, la poesía y el roce con la muerte eran solo buenas historias, parte del cliché, aquello que alimenta el ego, aquello por lo que seguro muchos me recuerdan. Y otra parte de mi tan sensible como para hacer a cualquier hombre llorar, aquella parte que levantó a su madre mas veces de las que debía. Aquella que tu conoces mejor que nadie, aquella que  abre cualquier corazón.

Solo hoy, cuando puedo explotar todo mi potencial es cuando me puedo sentir en paz. Sin tener que ocultarme, sin tener que usar armaduras. Mis mayores prisiones han sido las de mi mente, que aun intenta sabotearme en la búsqueda del placer, pero está mi corazón, que ha sabido gobernar y salvarme la vida.

Quien lo diría,  pero hoy día a día combato por mi libertad, el combate más lindo que puede existir y que seguramente me tomará la vida entera y tal vez otras. Algo que aprendo a disfrutar y que hace renacer mi espíritu aventurero. Esa era la aventura real.

Me asombro, no ha sido tarde para mi.

Javier

 

No puedo medir el amor

Play >Angus & Julia Stone – Snow
“…cuidado con el hombre promedio
con la mujer promedio
cuidado con su amor, su amor es promedio
busca lo promedio…” –  Hank
No te olvides nunca de que te quiero mucho
me ha dicho Marta, mi abuela por teléfono.
Mi única respuesta sincera a esa declaración fue:
Tu tampoco lo olvides.
Declaro que quererme debe ser realmente tortuoso.
Nada fácil, nada agradable.

Hoy pensaba en lo siguiente:
¿Cuanto me quieres?
¿Cuanto me amas?
¿Acaso hay una manera de medir el amor?
No lo veo de esa manera.
simplemente está y desborda.
No se quiere mas,
no se quiere menos.

Hoy me doy cuenta
de que una de las experiencias
más maravillosas
es ver a alguien
crecer.
Amar incondicionalmente
Amar incondicionalmente
Amar incondicionalmente.

Javier

He pagado con la existencia

Después de su correo electrónico,
llamadas de media noche,
mensajes al amanecer
y fotografías varias.
Las emociones volvieron a fluir. 

Como si le hubiésemos puesto play
a todo ese huracán.
A todo ese amor que 
nunca se había apagado.

Vuelven los sueños de familia,
la casita con chimenea
cerca de la playa,
hacer el amor en la alfombra,
la niña que sabemos vendrá en camino,
el café por la mañana,
la risas y los juegos,
abrazos del alma.

Y la distancia hoy,
no me desespera,
al contrario, 
me mantiene cuerdo.

Ha salido algo hermoso
del caos,
ha salido algo bueno
del chico suicida.

Recorrería todo el camino
otra vez.

Ha llegado el momento !


No soy un realista.

Me veo rodeado de comentarios
y frases que odio.
"ya es viernes"
personas mirando sus relojes,
esperando nada más
que la hora de salida.
Buscando el camino fácil, 
evitando y evadiendo.

Que tipo de vida es esa
estancados, dependientes,
pisoteados por las circunstancias.
Mal cansados, rendidos.
Nunca he querido rodearme de ellos
su enfermedad es contagiosa,
de lenta muerte,
de constante deterioro.

MEDIOCRES.

Javier

Cuidado

Cuidado con las traiciones del alma, suelen doler más que las decepciones del resto. Se muy cuidadoso al decir “yo nunca”, que pocas veces podrás imaginar las retorcidas bromas que te jugara la vida. Cuida aquello de definirse, que no te darás cuenta cuando te estés vendiendo por unos cuantos pesos. 

Se vuelve difícil no volverse una marioneta, sobre todo cuando te transformas en el chico de 9 a 6, con ropas que combinan, afeitado como un bebe y en exceso de cafeína . 

Yo, yo simplemente uso el sistema, jajaja por lo menos me engaño que así es.
Javier 

Otra del genio Buk ! 

8-12-86

Hola John:

Gracias por tu buena carta. No creo que duela, a veces, recordar de dónde ha venido uno. Ya sabes los lugares de los que vengo yo. Incluso las personas que tratan de escribir sobre ello, o hacer películas, no lo captan bien. Lo llaman «de 9 a 5». Nunca es de 9 a 5, no hay almuerzo gratis en esos sitios, de hecho, en muchos de ellos no almuerzas a fin de conservar tu trabajo. Luego están las horas extras y los libros nunca parecen reflejar bien esas horas extras tampoco y que, si te quejas, hay otro idiota esperando para ocupar tu lugar.

Ya sabes mi viejo dicho: «La esclavitud nunca fue abolida, sólo se extendió para incluir todos los colores».

Y lo que duele es la constante humanidad menguante de aquellos que luchan por mantener puestos de trabajo que no quieren, pero temen más a la alternativa. La gente simplemente se vacía. Son cuerpos con mentes temerosas y obedientes. El color abandona el ojo. La voz se vuelve fea. Y el cuerpo. El cabello. Las uñas. Los zapatos. Todo lo hace.

Cuando era joven, no podía creer que la gente pudiera entregar sus vidas a esas condiciones. Ya viejo, todavía no puedo creerlo. ¿Para qué lo hacen? ¿Sexo? ¿Televisión? ¿Un coche en pagos mensuales? ¿Niños? ¿Niños que van a hacer las mismas cosas que ellos hicieron?

Al principio, cuando era muy joven e iba de un trabajo a otro, también era lo bastante tonto como para hablar a veces a mis compañeros de trabajo: «Oye, el jefe puede aparecer en cualquier momento y echarnos a todos en un instante, ¿no te das cuenta?»

Simplemente me miraban. Estaba planteando algo que no querían que entrara en sus mentes.

Ahora, en la industria, hay despidos masivos (molinos de acero muertos, cambios técnicos en otros factores del lugar de trabajo). Cientos de miles son despedidos y sus rostros están aturdidos:

«He entregado 35 años…»

«Esto no está bien…»

«No sé que hacer…»

Nunca pagan bastante a los esclavos para que puedan ser libres, sólo lo suficiente para que puedan seguir vivos y volver al trabajo. Yo pude darme cuenta de todo esto. ¿Por qué ellos no? Me figuré que el banco del parque era igual de bueno, o ser uno que va de bar en bar era igual de bueno. ¿Por qué no llegar primero yo antes de que ellos me pongan allí? ¿Por qué esperar?

Acabo de escribir con asco en contra de todo eso, fue un alivio sacar la mierda de mi sistema. Y ahora que estoy aquí, uno al que llaman escritor profesional después de haber entregado los primeros 50 años, he descubierto que hay otros ascos más allá del sistema…

Recuerdo una vez, trabajando como empacador en una compañía de lámparas, otro de los empacadores dijo de repente: «¡Nunca seré libre!»

Uno de los jefes pasaba por allí (su nombre era Morrie) y dejó escapar esa deliciosa carcajada, disfrutando el hecho de que ese tipo estaba atrapado para toda la vida.

Así que, la suerte que tuve finalmente al salir de esos lugares, no importa cuánto tiempo me llevó, me ha dado una especie de alegría, la alegría gozosa del milagro. Ahora escribo desde una mente vieja y desde un cuerpo viejo, mucho después del tiempo en que la mayoría de los hombres piensa en seguir escribiendo, pero ya que empecé tan tarde, me debo a mí mismo continuar y, cuando las palabras comiencen a vacilar y deba ser ayudado a subir las escaleras y ya no pueda distinguir un azulillo de un clip, siento que algo en mí va a recordar (no importa lo lejos que me haya ido) cómo he llegado, a través del asesinato y el desorden y el trabajo duro, al menos hasta una manera generosa de morir.

No haber desperdiciado por completo la vida de uno parece ser un logro digno, aunque sólo lo sea para mí.

Tu chico

Hank

Las personas no saben abrazar

Las personas no saben abrazar – dijo ella. Debe ser por mi manera de entregarme a sus brazos cada vez que nos vemos. 

Me das paz y te pienso todos los días – dijo ella. Soy un huracán, un caos. Ella vio mi centro, a lo que pocas personas han podido acceder. 

Ella si que me conoce, tal vez mas que yo

Javier