Pensamientos de un adicto

—> Fade into you – Mazzy Star

La vida del adicto

Mas de un mes 
aprendiendo a vivir con mis demonios
no te confíes,
que cuando sientes 
que tienes el control
es cuando más lo pierdes.

Y te sientes solo
y estás rodeado de gente,
de cariño y caricias
y te sientes solo 
de todas maneras.

Y mis demonios 
son tan reales 
que  los puedo ver
más aun estos días
quisiera bebérmelos
y morir en el intento
ahorrarme explicaciones
y ser nuevamente el chico suicida.

Cobarde
Mentiroso
Manipulador
Indolente
Seductor
Cínico
Sin Vergüenza

Rehabilitarse ha sido la mayor prueba
casi como dejarte ir.

Javier

 

Einstein estaría orgulloso de mi 

Mas que todas esas teorias física-matematicas, siempre recuerdo tu frase hacerca de ‘insanity” o locura.

Siempre fastidie a esos chicos guapos del gimnasio con todas sus pretensiones mientras yo tenía un gran músculo tanto levantar vasos y botellas para beber. 

Por recomendación de mi psicóloga me inscribí en el gym mas cercano a casa, me doy cuenta de que mis conductas extremistas no cambian, corrí y levante pesas hasta que mi cuerpo sudaba ácido de batería . 

Seguramente mañana no me podré levantar, pero ahí estaré destruyendo a mis fantasmas.

Suena en estos momentos love me two times de the doors y muchas cosas vienen a mi mente: mujeres, habitaciones de hotel, excesos, locura y vida, mucha vida mal gastada, mentira bien bien gastada. 

La vida es una puta broma bien retorcida. 

Ni siquiera el mejor sexo

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Ni siquiera el mejor sexo, la mejor borrachera, el mejor porro o alguna linea de coca se podrían comparar a lo que experimente contigo.

Un día me preguntaste – ¿Por que lloras? – , De felicidad, lloro por que un conjunto de emociones me desbordan, me llenan, lloro por que te amo y lo tengo todo.

Me he acostado con tal vez 100 chicas  antes y depues de ti pero ninguna me llevo tan lejos, con ninguna experimente nada parecido a hacer el amor.

Y ya entenderán los que me preguntan  por que no me importa nada. Si experimentas algo tan real, tan profundo, despues de entregar todo el resto del mundo quedaba en silencio.

Capitulo II: Llevo la muerte en el bolsillo

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Aquel día había trabajado en la oficina, recuerdo pasar  a tomarme una cerveza al pub “La roca”, para variar estaba solo. Recuerdo llamar a Felipe, conversar, compartir historias, nos llevamos tan bien, el comprendía mi locura, esa búsqueda continua entre bares, cervezas, peleas y mujeres, despertar en lugares desconocidos con personas desconocidas.

Tomé mi mochila, recuerdo muy bien que me había estacionado en la Universidad de La Serena, tal vez unos diez minutos caminando de donde me encontraba. Como si fuese un imán me devolví diciendo  – Que mas da Javier, otra cerveza, algo de música, algunas otras buenas historias – Esa decisión lo cambio todo. Fue un 06 de abril.

Entonces media vuelta, me fui al pub “Rock y Psicodelia”, uno de mis favoritos, totalmente vacío, un coqueteo bastante interesante con la mujer en la barra. destape una, destapó dos (No hablo de pequeñas botellas de cerveza, cada una era de 1.2 litros ). seguían los coqueteos – Viene una banda en vivo que tocará blues en unos minutos – Yo me volví loco.

Destapé otra cerveza, escuche algo de blues y es todo lo que puedo recordar. Lo siguiente es esto.

He despertado en el hospital de Coquimbo, saliendo por la puerta totalmente desorientado, mi polera y mis pantalones completamente manchados de sangre, mucho dolor en mi cabeza, en mis piernas. Me miro en el espejo y tengo por los menos 15 puntos repartidos entre el cuello, el menton y la boca. En mi mano izquierda mi casco totalmente destruido y en mi cabeza ideas muy muy confusas de lo que sucedió. He chocado en estado de ebriedad y no me he roto ni un solo hueso.

Si algo puedo recordar es lo siguiente: Peleas con carabineros, peleas con el dueño del auto que impacte, peleas con las personas en el hospital. En mi billetera una multa por conducir sin documentación del vehículo y en algún espacio de mi memoria se que lo que queda de mi motocicleta está en la comisaria de Peñuelas.

Solo quiero dormir un instante, tal vez la verdad lo que quería en ese momento era morir de cierta manera, tal vez cerrar los ojos y despertar feliz sabiendo que era una pesadilla. Veo un par de vagabundos durmiendo sobre unos cartones, me acomodo entre ellos, me tapo con mi chaqueta y me quedo tendido por unos minutos. No puedo dormir, estaba sediento, robo un agua mineral y huyo del lugar.

Ningún peso en mi billetera, me subo a una micro, explicando algo de la situación, me bajo un poco mas adelante, espero en un paradero y todos me hacen preguntas, mi cuerpo desfigurado, mis ropas ensangrentadas llaman mucho la atención. Me llevan en un auto a la comisaria, quería ver mi motocicleta o bueno los restos que quedan de ella. Hablo con carabineros y me prometen no enviarla a corrales por unos días.

Me pedí un taxi a casa, no mi casa, por que supe desde ese momento que ya no tenia una, sino que a casa de mi abuela. El único lugar donde siempre soy bienvenido.

Me he quebrado en llanto.

Sali volando, he quedado inconsciente, he entrado en paro cardio respiratorio y me han tenido que resucitar.

CONTINUARA