contra las probabilidades

Contra las probabilidades,
cada día
dando una exquisita batalla,
y hoy más victorioso que siempre.
Nunca fuí tan optimista como hoy,
nunca estuve tan despierto como hoy.

Te recuerdo con una alegría inmensa,
que me saca unas sonrisas,
sonrisas de un misterio tan bien vivido,
el dedicarse a realmente vivir
es una tarea de solo unos pocos,
una tarea que te costará la vida,
te volveré realmente loco
una real proeza de la cual nunca saldrás vivo.

Hoy, solo hoy podría hacerle frente a cualquiera,
podría estar frente a cualquier juez
y mi respiración se mantendría lenta, pausada, armoniosa.

No olvido las esposas, las camisas de fuerza,
las sobredosis, el encierro, las terapias de shock,
la muerte, los cuerpos en descomposición,
me gusta pensar en aquello como un lugar
al que no quisiera volver.

No quiero resaca alguna que no sea
por seguir a la luna,
por deleitarme en el misterio de la pasión,
de las eternas horas de oficinas,
horas buscando una ola perfecta
o mi delicioso insomnio.

Quiero seguir descubriendolo,
equivocándome,
pensando que eres la única,
siéndote infiel en cada oportunidad,
con una pureza que solo nosotros entenderíamos.

Infielmente tuyo
Javier

Arrogancia, cuanto me gusta esa palabra

Su versión de aquel encuentro, cuánta verdades pueden existir en un acontecer tan mágico. Que atraído me siento.

Por ddolmedo

Anestesiados

Decir que sí esta vez, sabía a cena de presidiario, a comida rica solicitada solo porque sabes, no se regresa de la muerte. Decirle que si a un muchacho, no vale. -Me dije. Muchas veces, incluso, sobre la oscilación del matiz, mi mente funaba la gana y la gana sucumbía. No hay lugar para cobardes cuando ya están sucias las sábanas de siempre… Entonces, como por arte de magia, relucia esa natural conceptología barata de mala muerte; pseudo revuelo de madurez, montaje que esconde el verdadero fango. Parecía fácil acudir a los argumentos manoseados. Pero el muchacho aquél, resultó ser un desquiciado refinado, franqueador de repertorio trillado por sátira, bálsamos y pirotecnia florentina.

¿Cómo enfrentas sonrisa y mirada casquivana? ¿Cómo sortearla y quedar igual? No se podía.

Más que cuentacuentos, el no besuqueado clama y arrebata todo en un solo fenonenal acto sobrecogedor. Lo miro, y al coger la palma de su mano, algo dentro de mi se fractura sin remedio. No aparezco en su puño, ni asomo en la entrelínea… apenas simulo ser un razguño accidental tras un accidente, cualquiera. Se sonríe asesino, aparentando la fantasía de la simpleza que no es otra cosa que disfraz de verdadera complejidad. Esconde detrás de la pupila su universo paralelo, la desconexión abrumadora y la emoción latente rugiendo aleonada; esconde también otras cosas, como la sombra de su madre, el hastío de la noche incompleta, los abrazos cínicos y la compañía hechiza de la que, seguramente, reflota relatos picantes!! .

Saco a través de mi voz, relatos sobre una ilustración severa, al tiempo que su calor hila lento, temperatura y fluídos entremedio de mis piernas. Le hablo como si fuese un crío indefenso, y solo recibo aplomo casi, como ventaja. Es un juego aprendido para él, circuito de práctica, recorrido sensual sin retorno ni grandes diferencias. Aunque no conozco el desenlace, lo subestimo en la carne, en la cuadratura de sobredosis sexual que mi entraña reclama casi siempre, sin satisfacción, sin goce, sin luz despampanate. Y sin embargo, estoy caliente y enferma de una ternura inexplicable. Me cuesta mirarlo como amante, no le otorgo valía a su cuerpo, sino, al arrojo de su representación inpecable. Pero, no puedo ni quiero esquivarle, quiero abrirle las piernas e hincarle mis dientes, lanzarle mi lengua puntuda, engancharla en recovecos que nadie comprende, lamer su sexo… devorarlo hasta el amanecer.

Pero yo no sabía que él da explicaciones a los fantasmas, igual como solía hacerlo yo, calcadamente. No tenía idea que aun conectando, necesitaba desaparecer, languido de tristeza sin tregua, huir a cualquier parte.

Esto fue lo que las líneas no me contaron antes de arremeter.

Y la caminata hacia el motel, fue la más larga y vacilante en muchos años; yo me engrupí con la suavidad de las sábanas recién planchadas más no tenía idea que eso no era relevante… Y él escribiría más tarde a lo Bukowski: 40 dolares mal gastados… Pero esto no lo sabría entre cuatro paredes, ahí hechada, acariciando su espalda casi perfecta, yo invoqué la existencia de un Dios omnipotente y generoso, cuyo propósito solo oficiaba darme un regalo. El regalo de plenitud, pensé………

Pero supongo que eso es solo un trato que hago (hice) con mi mente, para que no me traicionara justo cuando el deleite, se extingue, y sobreviene el remate de los personajes más salvajes. Nunca quiero empezar, porque apenas lo hago, el hielo se derrite…

Dibuje todaa mis calamidades en su espalda, mis ojos se abrllantaron, reteniendo con esmero esas lágrimas amenazantes. Él, no se dio cuenta de nada, retraído en el éxtasis de ser peculiarmente, deseado. Cogí su cuerpo dotado y rehice mis oraciones especificando el tenor de mi agradecimiento, fue una postal para toda la vida, como dije un auténtico regalo cósmico… El muchacho, no era su cáscara, no era un niño. Era un muy buen cristiano…

Me aproveché de su intrepidez e hice lo que quise, solo recordar su mirada caliente, me hace reeditar todos los orgásmos que me obsequió. Estremecida en el anonimato de un cuarto, disfruté del dolor físico como siempre lo hago, porque conozco el suceso aiguiente, la sonrisa apretada, la despedida incipiente sin besos apasionados. Acaso amago compensatorio de ternura latente.

Todas las veces que cerré los ojos, lo hice para que mis lágrimas no me delatasen, para que mi dolor no me liquidase…. Y sin embargo, aún tengo talento para fingir que a mi, jamás me duele nada………

El hombre bronceado en su letanía, de cuando en cuando se daba con generosa entrega corporal, pero su pecho estaba tan apretado como el mío, tanto como para mirar, esquivar y abrazar para esconder sus lágrimas. No pasa nada loco, me dije una vez más, yo te quiero en este instante, como quiero todos los días volver a sentir, volver a prender, y volver a vibrar.

Asestó su miembro y el dolor físico recrudeció dentro de mis paredes genitales abandonadas hace mucho. Primero gemí dura, gemí terca, porque todo en mi se resistía. Luego mi ser cedió y él estocó duro hacia el fondo…. Senti su respiración exquisita, su jadeo intrépido y no pude más de placer; mordisqueba mis pezones por encima de la ropa, aleccionado, obediente, aplicado y generoso. Y yo, haciendo mis oraciones, gritándolas como mujer grande, habituándome a su sexo, a su penetración salvaje y exhuberante…..

Y hubo un instante breve, un milisegundo en que él alzado con su medio cuerpo en frente de mi, se quedó extasiado y en pausa lúcida. Me miró fijo y yo entendí todo, como si hubiese ingresado por una rendija de su corazón y hubiese mirado a través de su gran angular….

El muchacho, lloraba…

El muchacho lloraba……

Hay una luz

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Al parecer fue la decisión correcta
aferrarme a esa pequeña luz.
Saber que me lees,
que me piensas,
que fantaseas
y sueñas.

Pasa y pasa el tiempo,
y esto que construimos
rompe todos los pronósticos, 
supera todas las barreras,
hace frente a las verdades dolorosas.
Era real.

El camino tormentoso,
el sexo sin sentido,
las peleas en bares,
las noches enjaulado,
el chico suicida
NO, no deben ser olvidados.

No hay más tiempo que perder
esta vez no.
Ahora el tiempo es para conquistar.
Ahí estaba la aventura real.
Hey, todo fue necesario.

Solo al haber destruido todo,
fui realmente libre.

“no desesperación, no impulsos”

Las pastillas y esa estabilidad inducida no me permiten sentir de la manera en que estoy acostumbrado, no me permiten sentirme desesperado, tampoco demasiado feliz ni demasiado triste. Claro, atentando con mi parte adicta y facilitando la sobriedad. Mi cerebro se esfuerza por rechazar toda esta química exógena, no a voluntad, sino por costumbre.

Producto de esta “no desesperación” la escritura y la lectura se ven flojas y muy limitadas y los impulsos ya no puedo llamarlos así, ya que los puedo manejar, me transformo en esta persona prudente y asertiva.

Sentía una necesidad tremenda de enviarte un correo electrónico contándote de mi proceso y como quería sentirme bien, que necesitaba algo de tiempo para armarme para luego buscarte. No lo hice, malditos “no impulsos”.

Se cierran mis ojos y se apaga mi alma.

 

Pensamientos de un adicto

—> Fade into you – Mazzy Star

La vida del adicto

Mas de un mes 
aprendiendo a vivir con mis demonios
no te confíes,
que cuando sientes 
que tienes el control
es cuando más lo pierdes.

Y te sientes solo
y estás rodeado de gente,
de cariño y caricias
y te sientes solo 
de todas maneras.

Y mis demonios 
son tan reales 
que  los puedo ver
más aun estos días
quisiera bebérmelos
y morir en el intento
ahorrarme explicaciones
y ser nuevamente el chico suicida.

Cobarde
Mentiroso
Manipulador
Indolente
Seductor
Cínico
Sin Vergüenza

Rehabilitarse ha sido la mayor prueba
casi como dejarte ir.

Javier

 

El día mas feliz de mi vida

Seguramente había llegado de surfear, estaba parado en la terraza de aquella casa que me encantaba en Valparaíso, mirando el mar, bajo un cielo de tonalidades moradas y naranjas, aire tibio y una sensación de plenitud que jamás podré olvidar.

Con tu tono de voz siempre dulce, rosando con la niñez: – “¿Por que lloras Javier?”. Y me has dado uno de esos abrazos que son inolvidables. Respondí: “Lloro porque soy feliz, porque no necesito nada mas en este momento, porque te amo y mi corazón se desborda”

Me senté en aquel sillón en el que muchas veces dormí, tu recostada en mis piernas y el sobre tu estomago. Les leí aquel libro estúpido sobre un ratón cargado de juegos de palabras que tanto nos gustaba.

A muy corta edad he tenido lo que muchos hombres buscan toda su vida. 

Javier

Definitivamente era amor

Ya no más llamados a las 4 de la mañana,

ni viajes improvisados.

No más tinta en mi piel con tu nombre

ni mensajes que sacan suspiros.

No hay cartas de amor,

ni tampoco jugar a ser dios

moviendo hilos de marionetas.

No mas palizas

ni carcel.

Queda prohibido colgarse de balcones

y las canciones de rock

No más multas por velocidad

ni persecuciones policiales.

Se acabaron las botellas de vino barato,

las cervezas a las 10 am

y el sexo sin sentido.

¿Es el fin del chico suicida?

SOY UN HURACAN