Recuerdo tener 18 años, tuve muchos encuentros previos con diferentes mujeres, pero nada de grado 3.
Fernanda me había invitado a su cumpleaños, nos llevábamos bastante bien, también tenia esa necesidad de libertad, será de las pocas personas que me agradaron en el colegio. Ella arrendó una cabaña cerca de la ciudad. Yo aun vivía en casa de mis abuelos y la verdad la cerveza aun no me volvía loco. Gratas conversaciones, yo dandole a una que otra cerveza. Recuerdo que apareció esta chica con un look medio «punk», una carita bastante tierna.
Me tomo de la mano y me llevo a una habitación. Sin previo aviso me dio una cachetada. Mi nariz comenzó a sangrar, me comenzó a abrazar y me dijo: lo compensaré. Cerré la puerta y comencé a quitarle la ropa. No soy de ponerme nervioso, pero estaba tenso, seguramente parecí el sujeto mas torpe del universo.
En ese momento entendí lo educativa que puede ser la pornografía. Casi como si se tratara de una coreografía, un par de vueltas, arriba, abajo, de lado, me he quedado sin mas ideas. Me ha faltado pornografía.
Estaba tan concentrado en hacer todo bien que ni siquiera he disfrutado.
Nuevamente tendré que ir a juicio, nuevamente esas ideas de prisión vuelven a mi cabeza. ¿Será otro año firmando todos los meses?. Un hombre como yo no puede ser encarcelado, ni siquiera en jaulas imaginarias. Lo merezco, merezco recorrer todo el camino, solo así me haré fuerte.
Saldré de todos los problemas y si todo sale bien en tal vez 1 año o máximo 2 estaré dandole la vuelta al mundo
Estuve a minutos de ser corrompido, sonó mi teléfono a eso de las 03:30 de la mañana, esta chica borracha quería que la fuera a buscar. Sabia ya muy bien en que terminaría todo eso, me hice el dormido. COBARDE
Desperté y casi por arte de magia, aparece esta carta que escribí con 12 años a mamá en uno de sus tantos intentos por mantenerse sobria. Siempre leal a mi palabra: «puedes contar conmigo, aunque estemos separados, te amaré suceda lo que suceda».
Consumeme, cómprame, utilizame, conoceme, úsame ! me resistí mucho al juego de Tinder. ¿Y que buscamos? Nos aburrieron las personas que en un match encontraríamos alguien que nos revolucionara nuestro mundo. Fue interesante encontrar a novias de amigos, ex´s, familiares. Un par de fotos un poco decentes y contamos 48 «Matches».
Perdón Katherine. No tengo idea quien eres, espero no te molestes.
Debo admitir que me junte con una de estas personas y todo termino en su departamento, yo en pasos silenciosos escapando a las 07 de la mañana robando la ultima botella de cerveza y resolviendo el laberinto para salir del condominio sin tener que saltar paredes.
Si, a todos nos seduce un buen cuerpo, una foto en las bahamas, cuanto amas a los animales y los adictos a la aventura. Somo publicidad, somos marketing, SOMOS MANIQUÍES EN UNA VITRINA, productos en un supermercado.
Debe ser algo parecido a lo que experimentaba en los bares, pero ahí realmente escuchabas a las personas, notabas gestos, veías desesperación, felicidad real, angustia, no una pose, no un cliche. Te llevo, te descarto. Ojo yo soy parte del juego.
Me quedo con mi chica favorita de Tinder, Constanza. Ya serán tres meses de chats, vídeo llamadas y una escapada a buscarte en la vida real. Aun no lo logro, pero debo admitir que me haces reír todos los días con tus gestos idiotas, con la manera casi retardada en que te expresas y lo espontanea que sueles ser.
ps: Soy un cínico, hoy tengo una invitación a un café con Noe, mi ultimo match.
Camino por calles peligrosas, debe ser otro de mis vicios no?. Solo, en busca de alguna emoción fuerte. ¿Tendré alguna necesidad de ponerme en peligro?.
Como todas aquellas veces que cerré los ojos en la carretera a 100 km/hr. Como mi necesidad de adentrarme al mar cuando hay marejada, como la vez en que me enfrente a 5 sujetos y me quebraron a golpes.
¿Seré un suicida? o solo no le tengo respeto a la vida. Por otro lado podría describirlo como una necesidad de mantenerme vivo, acelerando las pulsaciones.
Necesito sentirme pequeñito y no creerme dios, debo ser humilde y sentir algún tipo de miedo
Parece que ya nadie quiere ser Astronauta, nadie aspira a ser científico loco. Aventurero e inventor parecen ser oficios que ya quedaron en el olvido. Donde están los valientes que quieren vivir de las pasiones, aquellos que no tienen miedo a ser tildados de locos, irreverentes, inadaptados, donde están aquellos que no temen a la autoridad, que no temen el aislamiento, a morir de hambre. ¿Donde han quedado los valientes?.
Que las escuelas y las familias nos deforman y que hablar de la enferma sociedad. Te apagan el alma lentamente, te absorben, te succionan hasta el punto de rendición.
Existe una universidad a las que pocos asisten, donde no existe un solo programa curricular, donde no existen horarios ni exámenes. Donde no hay atajos. Un lugar en el que vas a la velocidad del universo.
Maldigo mi educación, no puedo encontrar las palabras para decir todo lo que tengo en mente. Pasé 18 años en la educación formal y lo único que conseguí fue cuadrar mis pensamientos, a no tener ideas originales, a repetir sin sentido y a olvidarme de la autenticidad del sujeto
Me hubiese gustado ser mas consciente y renunciar antes.
Esta chica si que me saco una gran sonrisa: No soy mucho de ir a discos, soy mas bien un chico de bares y cantinas. Recuerden soy un des-adaptado. Recuerdo que fui a ese lugar por que a través de instagram me entere que Karla estaría ahí. Entre y me pedí un six pack de cervezas, servidas en una cubeta llena de hielo. Me acomode en una especie de barra. me debo haber tomado dos o tres de aquellas cervezas mexicanas.
Se me acerca una chica, vestido negro, ajustadisimo y muy pero muy encima de la rodilla, increíblemente guapa. Me dice:
Yo te conozco de alguna parte !
Es posible – respondí yo.
Fue una conversación muy amena, le explique que yo era un simple observador en ese lugar y que seguramente escribiría al respecto, ustedes no se imaginaran una discoteque con música a todo volumen y dos personas hablando de literatura y de lo misteriosa que es la vida.
Me tendrás que enseñar a bailar – le dije
La tome de la mano y nos perdimos entre la gente. Ese vestido revolvió todas mis hormonas, la química hacia lo suyo, obviamente las cervezas también. Comenzaron los roces, los besos, las caricias y como no la calentura. Fui directo al grano:
Quiero hacerte el amor
La conduje a la parte trasera de la disco, la recosté sobre la arena. Me ha preguntado por el tremendo ventanal que daba hacia el interior de la pista de baile, Está polarizado y solo se ve desde afuera (lo que fue una gran mentira), seguramente mas de 100 personas nos vieron teniendo sexo. Yo que intenté sacar sus calzones ella me ha dicho:
Correlos hacia el lado y penetrame.
Saco de su su cartera un preservativo y me lo dio. Un par de sacudidas y la explosión mágica. Nos quitamos un poco la arena y entramos otra vez. Simulé ir al baño y no la volví a ver.
Me fui al VIP, debo haber bebido unas 3 o 4 botellas de champagne, me encontré con Karla y lo siguiente que recuerdo es despertar abrazado a mi motocicleta.
Fue una noche de aquellas. Me gustaría volver a encontrar a esa chica
Después de mi ajuste químico y por orden del psiquiatra visité al señor Jaffe, psicólogo. Claro que obviamente intente conocer lo mas posible sobre esta persona, ¿Seré una especie de psicópata?, nada, era tan viejo que ni en google aparecía. Bueno llegue sin expectativas, de presencia muy cordial e introspectivo. Me abrió la puerta de su consulta y empezaron las preguntas clásicas, yo ya me sabia el ritual de memoria.
A que te dedicas?
Que problemas tienes?
Familia?
Tu madre?
Doc, nada tiene sentido, no tengo expectativas, me dedico a vivir el día a día, tengo problemas con la vida en general, tengo problemas con las personas, tengo problemas con la monotonía, tengo problemas con las drogas, con las mujeres. Llevo tal vez 8 años jugando con la vida y la muerte, cambiándome de un lugar a otro, llevo 8 años siendo un irresponsable pero viviendo a tope. No logro conectarme emocionalmente con las personas, a excepción de ella.
Soy un des-adaptado, no entiendo las ambiciones de los hombres. No quiero una casa, no quiero la televisión de todas las pulgadas, no quiero el auto caro, no quiero costosos restaurantes.
He dejado los bares, he dejado las cárceles y los excesos, así también los hospitales, no por que quisiera, sino por que el paso siguiente era la muerte, aunque para ser sinceros ya la experimente y tuve suerte esta vez, tal vez demasiada como para creer en un ser superior.